En un país donde la prevención no admite medias tintas, los extintores de espuma AFFF se consolidan como una herramienta imprescindible. Nosotros, con la mirada crítica que exige la seguridad pública y la experiencia técnica que demandan los profesionales, analizamos con rigor por qué estos equipos deben formar parte del equipamiento básico de cualquier hogar, empresa o espacio público.
Los extintores de espuma AFFF (Aqueous Film-Forming Foam) contienen un agente espumante diseñado para crear una película líquida que cubre la superficie de combustibles líquidos. Esta película actúa como una barrera que corta el suministro de oxígeno, enfría y evita la reignición. Esa triple acción —aislamiento, enfriamiento y protección— es la que confiere a la espuma AFFF su fama de ser, en muchas situaciones, la opción más eficaz frente a incendios de Clase B y, con utilidad probada, en incendios de Clase A.
Cuando aplicamos espuma AFFF sobre un líquido inflamable, la formulación crea una película acuosa que se extiende y sella la superficie. Esa película limita la evaporación del combustible, reduce la temperatura y suprime las emisiones volátiles que alimentan la llama. En manos de personal formado, su aplicación es rápida y eficaz, lo que reduce daños materiales y riesgos para las personas.
Entre las ventajas operativas destacan:
Los extintores de espuma AFFF son especialmente recomendables en áreas donde existe presencia de líquidos inflamables —talleres, depósitos, estaciones de servicio, áreas logísticas— y en determinados espacios comerciales. También resultan útiles en lugares donde la combinación de materiales sólidos combustibles (madera, cartón) y productos líquidos es frecuente.
Por su carácter multifunción y facilidad de uso, recomendamos su presencia como parte de la dotación mínima de seguridad en asentamientos industriales y en flotas de vehículos de transporte que manipulan líquidos inflamables.
Si necesita conocer opciones accesibles y específicas para instalación en empresas y viviendas, consulte soluciones prácticas como los extintores de espuma, que ofrecen distintas capacidades y certificaciones para adaptarse a cada riesgo.
No existe un extintor perfecto para todo. La espuma AFFF no es adecuada para incendios de Clase F (grasas de cocina), incendios de metales (Clase D) ni para controlar fugas de gases inflamables. En presencia de materiales extremadamente reactivos al agua (por ejemplo, sodio metálico), la espuma puede agravar la situación. Por eso, la selección del extintor debe estar guiada por una evaluación de riesgos previa y por un plan de autoprotección alineado con la normativa vigente.
Un extintor sin mantenimiento es un riesgo invisible. Recomendamos:
La vida útil varía según fabricantes y condiciones de almacenamiento, pero una buena política de mantenimiento garantiza que el equipo esté operativo cuando más haga falta.
Si está reconsiderando su plan de protección, es imprescindible elegir el equipo correcto: desde el extintor más compacto hasta sistemas de mayor capacidad, cada extintor debe estar elegido y colocado en función del riesgo real y de la facilidad de acceso.
Hace años, algunas formulaciones AFFF contenían compuestos perfluorados problemáticos desde el punto de vista ambiental. En la actualidad, la industria ha avanzado hacia formulaciones menos persistentes y con mayor compatibilidad ambiental, sin perder eficacia. Aun así, conviene optar por productos que cumplan la normativa y que ofrezcan fichas técnicas transparentes.
Apagar el fuego no es el final del proceso. Debemos:
Para ampliar conocimientos, formarse y estar al día de las mejores prácticas, recomendamos consultar recursos especializados como este blog sobre protección contra incendios, que recopila guías, casos prácticos y novedades normativas.
Circulan leyendas urbanas que conviene desmontar:
Para quienes gestionan la seguridad en empresas o comunidades, proponemos una checklist breve y accionable:
La previsión es siempre menor coste que la improvisación. Los extintores de espuma AFFF aportan una combinación de rapidez, eficacia y protección frente a reigniciones que los convierten en una elección lógica para muchos escenarios. No obstante, su inclusión en el plan de seguridad debe ser fruto de una valoración técnica. Nosotros recomendamos enfocar la seguridad como una inversión estratégica: mejor un equipo bien elegido y mantenido que varios obsoletos o mal situados.
Por lo tanto, contar con equipos de protección contra incendios como extintores es hoy una obligación ética y técnica. No se trata solo de cumplir; es proteger vidas, bienes y continuidad operativa.
Un aparatoso incendio obligó a desalojar la planta de Aernnova ubicada en el municipio alavés de Berantevilla, tras declararse un fuego en la cabina de pinturas alrededor de las cinco menos diez de la tarde en el polígono industrial de Lacorzanilla. La densa humareda generada se propagó con rapidez por las instalaciones, provocando la evacuación inmediata de 150 trabajadores del turno de tarde, quienes fueron trasladados al área de aparcamiento como medida de seguridad.
A las seis de la tarde, los bomberos de la Diputación lograron dar por controlado el incendio, aunque fue necesario continuar con tareas de ventilación mecánica para disipar los gases derivados de la combustión de productos químicos. La cabina de pinturas quedó prácticamente calcinada, mientras que una nave contigua resultó inundada por el agua empleada en las labores de extinción. No se registraron heridos ni afectados por inhalación de humo, y el origen del incendio permanece bajo investigación.
La rápida contención del incendio evidencia la eficacia de las medidas de sectorización contra incendios, fundamentales en instalaciones industriales. Por ello, la ignifugación de naves industriales adquiere un papel determinante para limitar la propagación del fuego, proteger estructuras críticas y garantizar la seguridad de los trabajadores. La compartimentación adecuada permitió que el incendio quedara confinado en la cabina de pintura, evitando daños estructurales mayores y reduciendo el impacto operativo.
Las ignifugaciones representan un conjunto de técnicas avanzadas orientadas a aumentar la resistencia al fuego de materiales y estructuras. Estas soluciones incluyen recubrimientos intumescentes, morteros ignífugos y paneles resistentes al calor, diseñados para mantener la estabilidad estructural durante un incendio. Su correcta aplicación en zonas de riesgo, como cabinas de pintura o áreas con presencia de disolventes, resulta esencial para mitigar incidentes de gran magnitud.
El despliegue operativo incluyó efectivos procedentes de Nanclares de la Oca, Espejo y el parque burgalés de Miranda de Ebro, además de patrullas de la Ertzaintza, que procedieron a acordonar el perímetro. Todos los intervinientes utilizaron equipos de protección individual (EPIs) para garantizar su seguridad frente a los gases tóxicos y altas temperaturas.
La coordinación entre cuerpos de emergencia permitió una intervención eficaz, minimizando riesgos secundarios como explosiones o reactivaciones del fuego. Durante varias horas, se mantuvieron dotaciones en el lugar para evitar posibles reigniciones, una práctica estándar en incendios industriales con presencia de productos químicos.
El incidente obligó a suspender el turno de noche y enviar a los trabajadores a sus domicilios a las 18:20 horas. La compañía prevé reanudar la actividad en las zonas menos afectadas, lo que pone de relieve la importancia de contar con planes de continuidad de negocio y protocolos de actuación ante emergencias.
La inundación de la nave contigua, consecuencia directa del uso intensivo de agua, introduce desafíos adicionales relacionados con la recuperación de equipos, secado de instalaciones y evaluación de daños en sistemas eléctricos y maquinaria.
Las cabinas de pintura constituyen uno de los entornos con mayor riesgo de incendio dentro de una planta industrial. La presencia de vapores inflamables, disolventes y partículas en suspensión genera condiciones propicias para la ignición. Un fallo en los sistemas de extracción, una chispa eléctrica o acumulación de residuos pueden desencadenar incidentes como el ocurrido en Berantevilla.
La implementación de sistemas de ventilación forzada, filtros adecuados y mantenimiento periódico reduce significativamente estos riesgos. Asimismo, la instalación de detectores de gases y sistemas automáticos de extinción contribuye a una respuesta temprana.
La columna de humo fue visible desde varios kilómetros, especialmente desde la autovía de Rioja Alavesa. Sin embargo, muchos trabajadores de factorías cercanas y vecinos no fueron conscientes de la gravedad hasta escuchar las sirenas de emergencia. Este fenómeno subraya la necesidad de mejorar los sistemas de alerta temprana y comunicación en entornos industriales.
La percepción del riesgo juega un papel clave en la reacción de los trabajadores. En este caso, la rápida decisión de evacuar por iniciativa propia evitó posibles consecuencias graves, demostrando la importancia de la formación en autoprotección.
Los testimonios de los trabajadores indican que la evacuación se produjo de forma ordenada tras detectar humo y fuego en una esquina de la nave. Este comportamiento responde a la existencia de protocolos claros y formación previa en situaciones de emergencia.
La eficacia de una evacuación depende de factores como la señalización, rutas de escape despejadas y simulacros periódicos. La concentración de los empleados en el parking permitió un recuento rápido y controlado, facilitando la gestión de la emergencia.
Tras la extinción del fuego, se activaron sistemas de ventilación mecánica para eliminar los gases tóxicos generados por la combustión. Este proceso es crítico para evitar intoxicaciones y permitir el acceso seguro a las instalaciones.
Las soluciones modernas incluyen extractores de alta क्षमता, sistemas de presurización y control automatizado de humos, que optimizan la calidad del aire en situaciones post-incendio.
La prevención sigue siendo el pilar fundamental en la seguridad industrial. La combinación de inspecciones periódicas, mantenimiento de تجهیزات, revisión de instalaciones eléctricas y control de նյութים peligrosos reduce significativamente la probabilidad de وقوع de incendios.
La inversión en sistemas de protección pasiva y activa, junto con la formación continua del personal, constituye una estrategia integral para garantizar entornos de trabajo seguros.
El incendio en la planta de Aernnova en Berantevilla pone de manifiesto la relevancia de contar con infraestructuras resilientes, protocolos bien definidos y tecnologías avanzadas de protección contra incendios. La rápida actuación de los servicios de emergencia y la correcta evacuación evitaron consecuencias mayores, consolidando la importancia de la prevención, preparación y respuesta coordinada en el ámbito industrial.
La integración de soluciones como la sectorización, la ignifugación y los sistemas de detección temprana se posiciona como una necesidad estratégica para cualquier instalación productiva que aspire a operar con los más altos estándares de seguridad.
Claves para entender cuándo un negocio debe aplicar medidas ignífugas y evitar problemas legales.
Abrir un negocio implica cumplir una larga lista de requisitos técnicos y administrativos. Entre ellos, la protección contra incendios ocupa un lugar prioritario, especialmente en actividades abiertas al público o con instalaciones que puedan aumentar el riesgo de propagación del fuego. Muchos propietarios desconocen si su local necesita tratamientos ignífugos o si basta con instalar equipos básicos de seguridad. Esa duda puede convertirse en un problema importante durante una inspección o en el proceso de obtención de licencias.
La obligación de aplicar medidas ignífugas no depende únicamente del tamaño del establecimiento. También influyen factores como el uso del local, la ocupación máxima permitida, la presencia de cocinas industriales, el tipo de materiales utilizados y las condiciones estructurales del inmueble. Cada actividad presenta necesidades distintas y requiere un análisis técnico específico para determinar qué sistemas deben instalarse.
En grandes ciudades, las exigencias relacionadas con la seguridad contra incendios suelen ser más elevadas debido a la concentración de edificios y al alto tránsito de personas. Las ignifugaciones madrid se han convertido en una necesidad habitual para negocios de hostelería, oficinas, centros educativos, clínicas y locales comerciales ubicados en zonas de alta densidad urbana. Las autoridades exigen que determinados elementos constructivos cuenten con tratamientos especiales capaces de retrasar la propagación del fuego y proteger las vías de evacuación.
Estas medidas pueden aplicarse sobre estructuras metálicas, falsos techos, conductos de extracción, textiles decorativos o superficies de madera. La finalidad principal es aumentar la resistencia al fuego y reducir el riesgo de colapso estructural durante una emergencia. Además, disponer de una instalación correctamente certificada facilita la aprobación de inspecciones técnicas y evita retrasos en la apertura del negocio.
La instalación de extintores en madrid forma parte de las medidas mínimas de protección exigidas en prácticamente cualquier tipo de actividad comercial. Sin embargo, no todos los locales necesitan el mismo número de equipos ni el mismo tipo de sistema de extinción. Un despacho administrativo tiene necesidades distintas a las de un restaurante, una nave industrial o un centro deportivo.
La normativa establece criterios relacionados con la superficie del local, la distancia de evacuación y el nivel de riesgo de la actividad. Por ello, es fundamental seleccionar equipos homologados y colocarlos en puntos estratégicos que permitan actuar rápidamente ante un conato de incendio. También resulta imprescindible realizar revisiones periódicas y mantener la documentación actualizada, ya que las inspecciones pueden exigir certificados de mantenimiento y pruebas de funcionamiento.
Antes de comprar extintor en madrid, conviene analizar qué tipo de fuego podría producirse en el establecimiento. Existen modelos específicos para materiales sólidos, líquidos inflamables, instalaciones eléctricas o aceites de cocina. Elegir un equipo incorrecto puede comprometer la eficacia de la intervención y aumentar el riesgo durante una emergencia.
Los negocios con cocinas industriales, por ejemplo, requieren sistemas preparados para actuar sobre grasas y aceites calientes, mientras que oficinas o comercios pequeños suelen utilizar extintores de polvo ABC o CO₂. Además del tipo de agente extintor, también es importante considerar la capacidad del equipo, la facilidad de uso y el cumplimiento de las certificaciones exigidas por la legislación vigente.
Determinados sectores tienen la obligación legal de incorporar tratamientos ignífugos desde el inicio de la actividad. Entre ellos destacan restaurantes, discotecas, hoteles, hospitales, colegios, gimnasios y centros comerciales. Estos espacios concentran un elevado número de personas y presentan riesgos específicos relacionados con instalaciones eléctricas, cocinas o materiales decorativos inflamables.
En muchos casos, la normativa exige proteger vigas metálicas, techos, conductos de ventilación y elementos textiles. El objetivo es impedir que el fuego se propague rápidamente y garantizar un tiempo de evacuación suficiente. La falta de estas medidas puede derivar en sanciones económicas, paralización de la actividad e incluso clausura temporal del local.
No todos los negocios están obligados a aplicar tratamientos ignífugos. Oficinas pequeñas, despachos profesionales o determinados comercios de baja ocupación pueden quedar exentos según la actividad y la superficie del inmueble. Sin embargo, la ausencia de obligación legal no elimina los riesgos asociados a un incendio.
Muchos establecimientos utilizan mobiliario inflamable, sistemas eléctricos complejos o productos químicos que aumentan considerablemente el peligro. Por esa razón, numerosos propietarios optan por incorporar medidas preventivas adicionales aunque la normativa no las exija expresamente. Esta decisión ayuda a proteger la inversión, mejora las condiciones de seguridad y transmite mayor confianza a clientes y trabajadores.
La licencia de actividad representa uno de los trámites más importantes antes de abrir un negocio. Durante este procedimiento se analiza si el local cumple todas las condiciones técnicas necesarias para desarrollar la actividad prevista. Entre ellas se encuentran las medidas relacionadas con evacuación, señalización, sistemas de detección y protección contra incendios.
El técnico encargado del proyecto evalúa el nivel de riesgo y determina si es necesario aplicar tratamientos ignífugos o instalar equipos adicionales. Un error frecuente consiste en asumir que todos los locales similares tienen las mismas obligaciones. Cada inmueble presenta características diferentes y requiere una valoración independiente basada en la normativa vigente.
Uno de los problemas más comunes aparece cuando los propietarios realizan obras sin consultar previamente a especialistas en seguridad contra incendios. Muchas veces se utilizan revestimientos decorativos, paneles acústicos o estructuras metálicas sin tratamiento ignífugo, lo que puede provocar incumplimientos durante una inspección.
También es habitual instalar equipos de extinción insuficientes o ubicarlos incorrectamente. En otros casos, los certificados de mantenimiento están caducados o no se dispone de la documentación necesaria para acreditar el cumplimiento normativo. Estas situaciones pueden retrasar la obtención de licencias, generar sanciones económicas o afectar negativamente la cobertura del seguro.
Cuando se realizan tratamientos ignífugos profesionales, las empresas autorizadas entregan un certificado que acredita la resistencia al fuego de los materiales tratados. Este documento tiene un valor fundamental durante inspecciones municipales, auditorías de seguridad y revisiones por parte de compañías aseguradoras.
Sin esta acreditación, puede resultar complicado demostrar que el establecimiento cumple las exigencias técnicas aplicables. Además, algunos tratamientos requieren renovaciones periódicas para mantener su validez, especialmente en superficies expuestas al desgaste o a condiciones ambientales agresivas.
Planificar correctamente las medidas de seguridad desde el inicio permite reducir gastos y evitar modificaciones posteriores. Muchos negocios descubren deficiencias después de abrir, cuando una inspección detecta incumplimientos relacionados con protección contra incendios. En ese momento, las obras correctivas suelen ser más costosas y afectan directamente la actividad comercial.
Realizar un estudio técnico previo facilita la identificación de riesgos y permite integrar todas las soluciones necesarias antes de iniciar las obras de acondicionamiento. De esta forma se evita duplicar trabajos, detener operaciones o asumir sanciones innecesarias.
Cada vez más clientes valoran los espacios seguros y preparados para responder ante emergencias. Un local que cumple correctamente las normativas transmite profesionalidad, responsabilidad y compromiso con la protección de trabajadores y visitantes.
La presencia de sistemas de seguridad visibles, señalización adecuada y equipos homologados genera mayor confianza y puede convertirse en un factor diferenciador frente a otros negocios del mismo sector. Además, reducir riesgos también protege la continuidad de la actividad y evita pérdidas económicas derivadas de incidentes graves.
Determinar si un establecimiento necesita ignifugación requiere un análisis técnico detallado basado en la actividad, el tamaño del local y las características del inmueble. Aunque algunos negocios no estén obligados legalmente a aplicar tratamientos ignífugos, incorporar medidas preventivas siempre representa una inversión inteligente.
Contar con instalaciones adecuadas, equipos certificados y documentación actualizada permite operar con tranquilidad, cumplir la normativa y reducir riesgos tanto para las personas como para el patrimonio. La prevención continúa siendo la herramienta más eficaz para evitar consecuencias graves y garantizar la seguridad en cualquier actividad comercial.
La madrugada y primeras horas de la mañana dejaron dos intervenciones de emergencia en la provincia de Ourense debido a incendios registrados en viviendas particulares. El primero de los sucesos tuvo lugar en la rúa da Serra da Queixa, en la ciudad de Ourense, donde una joven tuvo que ser trasladada al hospital tras originarse un fuego en un colchón provocado presuntamente por la batería de un teléfono móvil. Horas antes, en el municipio de Maceda, dos personas necesitaron asistencia sanitaria por inhalación de humo después de que se produjera un incendio en una cocina iniciado en una sartén.
Los equipos de emergencia movilizados actuaron con rapidez para controlar ambos incendios y evitar daños mayores. La intensa humareda generada en las viviendas obligó a evacuar a los afectados, mientras bomberos, sanitarios y agentes de seguridad trabajaban para extinguir las llamas y ventilar los inmuebles afectados por el humo acumulado.
El incendio registrado en la vivienda de Ourense ha vuelto a poner el foco sobre los riesgos asociados a las baterías de dispositivos electrónicos. Los teléfonos móviles, patinetes eléctricos, ordenadores portátiles y otros aparatos funcionan con sistemas de carga que pueden sobrecalentarse y provocar combustiones repentinas. Ante este escenario, disponer de un extintor para baterías de Litio se ha convertido en una medida preventiva cada vez más valorada tanto en viviendas como en negocios y garajes particulares. Este tipo de equipos están diseñados específicamente para actuar sobre fuegos derivados de baterías recargables, reduciendo la propagación de las llamas y minimizando los efectos del humo tóxico.
Los recientes incendios registrados en Ourense y Maceda han incrementado la preocupación por la protección en el hogar. Muchas familias buscan actualmente información sobre dónde comprar extintor homologado para viviendas, cocinas y espacios con dispositivos electrónicos. Contar con un sistema básico de protección contra incendios permite reaccionar con rapidez en los primeros segundos del fuego, un momento decisivo para evitar daños personales y materiales. Los especialistas recomiendan revisar periódicamente los equipos, mantenerlos accesibles y asegurarse de que estén adaptados al tipo de riesgo existente en cada inmueble.
El aviso al 112 Galicia se produjo poco después de las siete de la mañana, cuando varios vecinos detectaron una intensa columna de humo visible desde diferentes puntos próximos al edificio afectado. La rápida movilización de los bomberos municipales permitió acceder con rapidez al inmueble y localizar el foco del incendio.
Al entrar en la vivienda, los efectivos comprobaron que el colchón estaba ardiendo y que el humo había invadido prácticamente todas las habitaciones. Las labores de extinción se centraron en evitar que las llamas alcanzaran otros elementos inflamables del domicilio. Posteriormente, los equipos realizaron tareas de ventilación para reducir la concentración de humo acumulado.
La joven afectada presentaba síntomas compatibles con intoxicación por inhalación de humo, motivo por el que fue trasladada al Complejo Hospitalario Universitario de Ourense para recibir atención médica especializada. En este operativo también participaron profesionales del Servizo de Urxencias Sanitarias de Galicia-061 y agentes de la Policía Local.
Las baterías de ion-litio utilizadas en teléfonos móviles ofrecen gran autonomía y capacidad energética, aunque también requieren determinadas condiciones de seguridad para evitar incidentes. El sobrecalentamiento, los golpes, el uso de cargadores no homologados o los defectos internos pueden desencadenar una reacción térmica peligrosa.
Cuando este tipo de batería falla, el fuego puede propagarse rápidamente y generar grandes cantidades de humo denso y gases tóxicos. Por este motivo, los expertos insisten en evitar dejar dispositivos cargando sobre camas, sofás o colchones, ya que los tejidos favorecen la rápida expansión de las llamas.
Otro de los riesgos habituales aparece durante la noche, cuando muchos usuarios dejan el teléfono conectado durante varias horas sin supervisión. En situaciones de mala ventilación o deterioro del dispositivo, el riesgo de sobrecalentamiento aumenta considerablemente.
El segundo incendio tuvo lugar en el municipio ourensano de Maceda poco después de la medianoche. Los propios afectados alertaron a los servicios de emergencia al comprobar que el humo comenzaba a extenderse rápidamente por la vivienda mientras trataban de apagar las llamas.
Según la información facilitada por el 112 Galicia, el fuego se inició en una sartén situada en la cocina. Aunque los residentes intentaron controlar el incendio utilizando un extintor, la acumulación de humo dificultó la respiración y obligó a solicitar asistencia sanitaria urgente.
Hasta el lugar se desplazaron efectivos del 061 y miembros del Grupo de Emerxencias Supramunicipal (GES) de Maceda, que consiguieron extinguir completamente el fuego antes de que alcanzara otras estancias del inmueble. Las dos personas afectadas fueron atendidas por inhalación de humo.
Los incendios en cocinas representan una de las emergencias domésticas más frecuentes debido al uso constante de aceite, fuego y aparatos eléctricos. Las sartenes olvidadas al fuego, el exceso de temperatura y la acumulación de grasa aumentan notablemente las probabilidades de combustión.
Las autoridades recomiendan no abandonar nunca la cocina mientras se preparan alimentos y disponer de sistemas básicos de protección. También resulta fundamental actuar con rapidez ante cualquier conato y evitar utilizar agua cuando las llamas afectan a aceites o grasas calientes, ya que puede provocar una expansión violenta del fuego.
El mantenimiento adecuado de campanas extractoras, enchufes y electrodomésticos también ayuda a reducir riesgos. Revisar las instalaciones eléctricas y evitar conexiones sobrecargadas permite prevenir cortocircuitos y fallos que pueden terminar originando incendios.
Más allá de las llamas, el humo es uno de los factores más peligrosos en incendios domésticos. La inhalación de gases tóxicos puede provocar pérdida de conciencia en pocos minutos, especialmente en espacios cerrados con escasa ventilación.
En ambos sucesos registrados en Ourense y Maceda, la acumulación de humo fue determinante para que los afectados necesitaran asistencia médica. Los equipos de emergencia insisten en la importancia de abandonar inmediatamente la vivienda cuando el humo comienza a extenderse y avisar cuanto antes a los servicios de rescate.
Otra medida recomendada consiste en instalar detectores de humo en zonas estratégicas del hogar. Estos dispositivos permiten alertar rápidamente ante cualquier incendio, facilitando la evacuación y reduciendo el riesgo de intoxicación.
Los incendios originados por baterías, aparatos electrónicos o accidentes en la cocina continúan aumentando en viviendas de toda España. Mantener hábitos seguros y contar con medios de protección adecuados resulta fundamental para minimizar riesgos.
Evitar el uso de dispositivos dañados, no sobrecargar enchufes, revisar cargadores y mantener vigilancia durante la carga de móviles son algunas de las recomendaciones básicas para prevenir incidentes similares al ocurrido en Ourense. Del mismo modo, disponer de equipos de extinción accesibles y conocer su funcionamiento puede marcar la diferencia durante una emergencia.
Las actuaciones rápidas de bomberos y sanitarios permitieron controlar ambos incendios y asistir a las personas afectadas antes de que las consecuencias fueran mayores. La prevención y la reacción inmediata continúan siendo los elementos más eficaces frente a este tipo de emergencias domésticas.